

RESUMEN: En
Güémez, Tamaulipas, México, el monocultivo intensivo y prolongado de cítricos
ha consolidado a la región como una zona productora clave a nivel mundial,
ejerciendo una presión creciente sobre la calidad del suelo. Este estudio tuvo
como objetivo evaluar las propiedades fisicoquímicas del suelo en huertas de
naranja valencia ubicadas en Güémez. Se realizó un muestreo aleatorio simple en
15 huertas de naranja y se analizaron parámetros tales como el pH,
conductividad eléctrica, sodio intercambiable, materia orgánica, cationes,
carbonatos, nutrientes disponibles y textura, conforme a la
NOM-021-RECNAT-2000. Además, se relacionó la edad estimada del cultivo y las
propiedades del suelo mediante un análisis de correlación de Pearson
(p<0.05). Los resultados mostraron suelos ligeramente básicos, bajos niveles
de sales solubles y una relación sodio-calcio elevada en uno de los sitios. Se
identificaron niveles elevados de fósforo (41.43 mg kg-1) y carbonatos (hasta 45.96 %), así como una
disminución significativa de materia orgánica, nitrógeno y carbonatos conforme
aumentaba la edad del cultivo. Estos hallazgos sugieren que la edad del cultivo
puede ser un indicador del deterioro progresivo del suelo y resalta la
necesidad de ajustar el manejo agronómico en plantaciones establecidas para
preservar la fertilidad y productividad a largo plazo.
PALABRAS CLAVES: Citricultura, degradación
edáfica, suelo agrícola
ABSTRACT: In Güemez, Tamaulipas,
Mexico, intensive and prolonged citrus monoculture has consolidated the region
as a key global producing area, exerting increasing pressure on soil quality.
This study aimed to evaluate the physicochemical properties of soil in Valencia
orange orchards located in Güemez. Simple random
sampling was conducted in 15 orange orchards, and parameters such as pH,
electrical conductivity, exchangeable sodium, organic matter, cations,
carbonates, available nutrients, and texture were analyzed, in accordance with
NOM-021-RECNAT-2000. Furthermore, estimated crop age and soil properties were
correlated using a Pearson correlation analysis (p<0.05). The results showed
slightly basic soils, low levels of soluble salts, and a high sodium-calcium
ratio at one of the sites. High levels of phosphorus and carbonates were
identified, as well as a significant decrease in organic matter, nitrogen, and
carbonates with increasing crop age. These findings suggest that crop age can
be an indicator of progressive soil deterioration and highlight the need to
adjust agronomic management in established plantations to preserve long-term
fertility and productivity.
KEYWORD: Citrus
farming, soil degradation, agricultural soil
INTRODUCCIÓN
El suelo es un recurso fundamental para la producción
agrícola global, sustentando aproximadamente el 95 % de los alimentos
consumidos a nivel mundial (ONU, 2022). Sin embargo, la intensificación
agrícola, particularmente a través del monocultivo prolongado, ha generado un
deterioro significativo en las propiedades físico-químicas del suelo, lo que
afecta productividad y tiene repercusiones económicas, sociales y ambientales a
escala mundial (Cuadras-Berrelleza et al., 2021). En la actualidad,
alrededor del 40 % de las tierras agrícolas presentan algún grado de
degradación (UNCCD, 2024). En México, esta situación es particularmente
crítica, ya que entre el 55 % y el 90.7 % de los suelos agrícolas presentan
reducción en la fertilidad debido a procesos como erosión, salinización y
pérdida de materia orgánica (Álvarez-Arteaga et al., 2020).
El estado de Tamaulipas se
distingue por la contribución a la citricultura nacional, especialmente en los
municipios productores como son: Güémez, Padilla, Hidalgo, Victoria
y Llera (Gobierno de México, 2018). El monocultivo intensivo y prolongado de
cítricos ha convertido a la región en un núcleo productor de importancia
mundial (Varela-Fuentes et al.,
2009), pero también ha ejercido una presión creciente sobre la calidad del
suelo. Aun cuando Tamaulipas es reconocido por su destacada actividad agrícola,
enfrenta
retos significativos para conservar la fertilidad edáfica (Andrade et al., 2017), sobre todo en las áreas
de alta producción citrícola. En este contexto, el municipio de Güémez se
consolida como uno de los principales productores de naranja valencia del
estado (Hernández & Botello, 2017; Hernández, 2022). Por su parte, Landeros
et al. (2004) documentaron estudios
en huertas de naranja valencia pertenecientes al municipio de Güémez que, en
ese momento, contaban con más de 25 años de establecimiento en un sistema de
monocultivo, este fenómeno conlleva un
uso intensivo y sostenido del suelo, lo que resulta en un impacto ambiental
significativo y una utilización inadecuada de los recursos naturales.
En
los últimos años, la expansión de nuevas plantaciones agrícolas ha implicado la
remoción de vegetación natural y la transformación de ecosistemas colindantes
(Lambin et al., 2003), lo cual ha
intensificado el uso del suelo en zonas productivas como Güémez. Esta presión
creciente sobre los recursos edáficos ha dado lugar a prácticas agrícolas
insostenibles, como el monocultivo prolongado y el uso excesivo de
agroquímicos, que han acelerado la degradación del suelo (Cuadras-Berrelleza et al., 2021). Este proceso afecta
directamente la capacidad productiva del suelo al reducir su fertilidad,
disminuir la materia orgánica y alterar su estructura física y química. Como
resultado, se reduce la superficie cultivable, aumentan los costos de producción
y se incrementa la dependencia de insumos externos, lo que amenaza la
sustentabilidad del sector agrícola (Andrade, 2016). En este contexto, la
degradación del suelo no solo representa una limitante para la producción
local, sino también una amenaza directa para la seguridad alimentaria y la
estabilidad económica de regiones agrícolas enteras (Muñoz-Morales et al., 2024).
A pesar de la importancia agrícola de Güémez y la
evidencia de degradación del suelo en la región, la información detallada y
actualizada sobre las propiedades fisicoquímicas del suelo en huertas de
naranja valencia es limitada. Contar con este conocimiento es fundamental para
diseñar estrategias de manejo sostenible que mitiguen los efectos negativos y
promuevan la productividad a largo plazo. Por ello, el presente estudio tuvo
como objetivo evaluar las propiedades
fisicoquímicas del suelo en huertas de naranja valencia ubicadas en Güémez,
con el propósito de generar información que contribuya al uso sostenible del
recurso y al fortalecimiento de la productividad agrícola en la región.
METODOLOGIA
Área de estudio
La investigación se llevó a
cabo en cuatro comunidades: Las Crucitas, Tres Sabinos, Luz del Campesino y
Plutarco Elías Calles pertenecientes al municipio de Güémez, Tamaulipas,
México. Se encuentra en la región centro del estado y se localiza en las
coordenadas 23°45'10" N y 100°29'25" O. El clima se clasifica como
semicálido subhúmedo con lluvias de verano, con una temperatura media anual de
24.1°C y una precipitación media anual de 940 mm (INEGI, 2021). Las unidades de
suelo dominantes en esta área incluyen Vertisol, Leptosol,
Kastañozem y Chernozem.
Muestreo y procesamiento de muestras
Para conocer las
características fisicoquímicas del suelo, se seleccionaron 15 sitios de manera
aleatoria correspondientes a huertas de naranja valencia, georreferenciados
mediante GPS el 5 de agosto de 2024 (Figura 1). Estas huertas, son propiedad de
familias productoras, operan bajo prácticas agrícolas tradicionales y
monocultivos. Se tomaron muestras simples a 30 cm de profundidad, recolectadas
en bolsas plásticas de 1 kg previamente etiquetadas. Las muestras se secaron en
papel estraza a temperatura ambiente durante 72 h; posteriormente, se
eliminaron manualmente raíces, hojas y piedras. Finalmente, el suelo fue molido
y tamizado con malla de 2 mm conforme a la NOM-021-RECNAT-2000, que establece
los criterios para análisis de fertilidad, salinidad y clasificación de suelos.

Figura 1. Ubicación
de los sitios de estudio en Güémez, Tamaulipas.
Análisis fisicoquímico del suelo
El
análisis fisicoquímico se realizó en la central de laboratorios perteneciente a
la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas (UAT). Para seleccionar las propiedades que pudieran servir como
indicadores de calidad, se tomó en cuenta su relevancia para las funciones y
procesos que ocurren el suelo de interés, la practicidad y simplicidad para ser
medidas y la facilidad de interpretación con base en la disponibilidad de datos
de referencia. Se midieron trece propiedades del suelo tanto físicas como
químicas en agosto de 2024.
Para
preparar y medir el pH del suelo, se pesaron 10 g de suelo en un vaso de
precipitado y se añadieron 20 mL de agua destilada.
Tras agitar la mezcla manualmente con una varilla de vidrio a intervalos de 5
min durante 30 min, se dejó reposar durante 15 min. Se calibró el medidor de pH
Orion Star A211 con soluciones reguladoras pH 4 y 7, enjuagando los electrodos
antes de las lecturas. Tras agitar la suspensión y sumergir el electrodo, se
registró el pH una vez estabilizado.
Para
determinar la conductividad eléctrica (CE) de acuerdo con el método AS-18 de la
NOM-021-RECNAT-2000 se empleó el conductímetro de Fisher Scientific.
Inicialmente, se limpió y se llenó la celda de conductividad con una solución
de cloruro de potasio, calibrando posteriormente el medidor para reflejar la
conductividad estándar de esta solución. Seguidamente, se procedió a enjuagar y
a llenar la celda con el extracto de saturación del suelo, registrando
finalmente la CE del extracto corregida a 25 °C.
La
relación de adsorción sodio (RAS) se calculó mediante la ecuación propuesta
por Richards (1982). El proceso para determinarla involucró la fórmula
matemática que incluye los niveles de bases extraídas con acetato de amonio 1 N
a pH 7, así como los contenidos de Na+ y K+
obtenidos mediante el mismo reactivo. La cuantificación de los iones en el
extracto de la pasta de saturación permitió calcular el RAS.
La
materia orgánica (MO) fue obtenida mediante el método de Walkley y Black. Para
calcular el contenido de MO, se pesó inicialmente 0.5 g de suelo seco, tamizado
a 0.5 mm, y se colocó en un matraz Erlenmeyer de 500 mL.
Un blanco con reactivos se procesó por triplicado. Se añadieron 10 mL de dicromato de potasio 1 N al matraz, asegurando una
distribución uniforme sobre el suelo. Posteriormente, se incorporaron 20 mL de ácido sulfúrico concentrado a la suspensión mediante
una bureta, seguido de agitación durante un minuto. Tras un reposo de 30 min en
una superficie no metálica, se añadieron 200 mL de
agua destilada, 5 mL de ácido fosfórico concentrado y
10 gotas de indicador de difenilamina. La titulación con sulfato ferroso se
llevó a cabo hasta alcanzar un punto final verde. Por último, se calculó el
porcentaje de MO en la muestra.
Se
evaluaron los carbonatos de calcio (CaCO3) del suelo usando
el método AS-20 de la NOM-021-RECNAT-2000. Se reaccionó una muestra de suelo de
5 g con ácido clorhídrico 0.5 N, se filtró, se lavó y luego se tituló con
hidróxido de sodio 0.25 N usando fenolftaleína como indicador. El porcentaje de
CaCO3 se calculó a partir de la diferencia entre los
miliequivalentes (mEq) de ácido y base consumidos.
En
la determinación de calcio (Ca2+) y magnesio (Mg2+), se
utilizó una pipeta con 0.5 mL de la solución en un
tubo de ensayo. Posteriormente, se incorporaron 9.5 mL
de la solución diluida de lantano y se procedió a mezclar. Las mediciones de la
concentración de Ca2+ y Mg2+ en las series estándar, el
blanco y la muestra se realizaron utilizando un espectrofotómetro de absorción
atómica Perkin Elmer, con longitudes de onda de 422.7 nm y 285.2 nm,
respectivamente.
Para
la determinación de sodio (Na+) y potasio
(K+) intercambiable se siguió el método AS-21 de la
NOM-021-RECNAT-2000. Se colocaron 5 g de suelo seco en un tubo de centrífuga de
50 mL, añadiendo 33 mL de
acetato de amonio 1 N. La mezcla se agitó mecánicamente durante 10 min y luego
se centrifugó a 1800 rpm para separar el sobrenadante. El líquido claro se
filtró usando papel Whatman 40 en un frasco de 100 mL.
Se repitió el proceso de extracción dos veces, uniendo los sobrenadantes y
ajustando finalmente el volumen a 100 mL. El
contenido de Na+ y K+ se
determinó usando el flamómetro Jenway
PFP7, comparando las lecturas con curvas de calibración preparadas previamente
para cada catión. Si alguna lectura superaba el estándar más alto de la curva,
el extracto se diluía para asegurar mediciones dentro del rango de calibración.
La
cantidad de nitrógeno (N) en el suelo se estimó a partir del contenido de MO,
usando como referencia que ésta contiene un 5% de N. Se aplicó una constante de
0.05 de acuerdo con García-Serrano et al.
(2009).
Para
la determinación de fósforo (P) se analizaron muestras de suelo tamizado (2.5
g) usando una solución extractora, agitación y filtrado. Se midió el P mediante
en el espectrómetro de UV visible después de preparar una curva de calibración.
El contenido de P se calculó con una fórmula que relaciona concentración,
volúmenes de solución y peso de la muestra.
Para
la determinación de hierro (Fe) y zinc (Zn) se utilizaron 10 g de suelo y una
relación de extracción 1:2 con agitación horizontal durante 2 h. Tras el
filtrado, las concentraciones de Fe y Zn se midieron en un espectrómetro de
absorción atómica. Se elaboraron curvas de calibración y se calcularon las
concentraciones en suelo considerando factores de dilución.
El
análisis de la textura del suelo se realizó mediante el método de Bouyoucos,
siguiendo el modelo del triángulo textural. Se tomaron 60 g de suelo fino, a
los que se les agregó agua oxigenada para eliminar la materia orgánica. Luego,
se secó y se pesaron 50 g de suelo, los cuales se suspendieron en agua con hexametafosfato de sodio. Después de reposar, se midieron
las lecturas de un hidrómetro a los 40 s y a las 2 h, aplicando una corrección
por temperatura. Finalmente, se determinó la textura del suelo utilizando el
triángulo de texturas.
Determinación de edad del cultivo
La edad de los cultivos se
determinó mediante entrevistas semiestructuradas y observación directa,
aplicadas individualmente a los propietarios de las huertas ubicadas en los
sitios seleccionados para el estudio. Esta información permitió identificar el
tiempo de establecimiento de las huertas y analizar su posible relación con las
propiedades fisicoquímicas del suelo.
Análisis de datos
Se
realizó un análisis descriptivo para caracterizar el estado actual de la
condición del suelo. Dado que los datos no presentaron una distribución normal,
se aplicó una transformación logarítmica. Posteriormente, utilizando el
programa PAST se efectuó un análisis de correlación de Pearson entre las
variables fisicoquímicas del suelo, considerando un nivel de significancia de
p<0.05.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Propiedades del suelo de cultivo de naranja
Los
resultados presentados en el cuadro 1 indican que el pH del suelo del suelo en
cultivo de naranja tiende a ser básico ya que los valores en los 15 sitios
varían entre 7.3 a 8.4. En relación con lo anterior, Vargas-Rodríguez et al. (2020), señalan que el suelo al
presentar un pH superior a 8.5 indica la presencia elevada del ion sodio lo que
puede deteriorar la estructura del suelo. Aunque en este estudio los valores no
superan ese umbral, se observa una tendencia que podría favorecer la
acumulación de sodio con el tiempo. Bohn et
al. (2001), destacan que, en suelos fértiles, el orden de concentración de
cationes debe ser calcio, magnesio, potasio y sodio (Ca2+ > Mg2+
> K+ > Na+
respectivamente). La alteración de este equilibrio, especialmente con un
aumento en Na+, puede generar problemas de
infiltración y disponibilidad de nutrientes. Además, en suelos con pH > 8.5,
la dominancia de aniones cambia hacia carbonatos, bicarbonatos, cloruros,
sulfatos, nitratos (HCO3- + CO32-
> Cl- > SO42- > NO3-),
lo cual agrava la alcalinidad y limita la absorción de nutrientes.
En cuanto a la CE, los
efectos de la salinidad se consideraron despreciables en todos los sitios
evaluados, ya que los valores registrados fueron inferiores a 1.0 mS cm-1 a 25 °C (Cuadro 1), umbral bajo el cual
no se esperan afectaciones significativas en el desarrollo de los cultivos. Sin
embargo, en relación con el cultivo de naranja, Rodríguez y Dufour (2021)
señalan que una CE de hasta 1.7 mS cm-1 es
aún considerada aceptable para obtener rendimientos adecuados. Estos valores
indican un margen de tolerancia para el cultivo, lo cual podría ser aprovechado
para implementar prácticas de manejo que optimicen la nutrición sin comprometer
la salinidad del suelo.
Cuadro 1.
Valores obtenidos de los parámetros fisicoquímicos de suelo agrícola en los 15
sitios de huertas de naranja en Güémez, Tamaulipas.
|
Sitio |
pH |
CE |
RAS |
MO |
CaCO3 |
|
|
|
mS cm-1 |
|
% |
% |
|
1 |
8.4 |
0.61 |
2.93 |
0.40 |
15.66 |
|
2 |
8.3 |
0.61 |
1.93 |
0.49 |
17.10 |
|
3 |
8.2 |
0.50 |
2.13 |
0.49 |
19.50 |
|
4 |
8.2 |
0.55 |
2.06 |
0.37 |
15.30 |
|
5 |
8.1 |
0.55 |
1.86 |
2.03 |
19.26 |
|
6 |
7.5 |
0.67 |
4.66 |
0.55 |
32.34 |
|
7 |
7.6 |
0.54 |
1.86 |
0.65 |
18.78 |
|
8 |
7.6 |
0.54 |
2.26 |
0.21 |
15.18 |
|
9 |
7.4 |
0.57 |
6.8 |
0.46 |
45.96 |
|
10 |
7.5 |
0.44 |
2.86 |
0.27 |
19.50 |
|
11 |
7.4 |
0.64 |
2.53 |
0.16 |
21.18 |
|
12 |
7.4 |
0.31 |
1.20 |
0.33 |
23.58 |
|
13 |
7.4 |
0.32 |
2.06 |
0.50 |
15.90 |
|
14 |
7.3 |
0.52 |
3.20 |
0.31 |
20.22 |
|
15 |
8.0 |
0.57 |
2.33 |
0.47 |
32.46 |
pH =
potencial de hidrógeno; CE = conductividad eléctrica; RAS = relación de
adsorción de sodio; MO = materia orgánica; CaCO3 = carbonatos de
calcio
El
cuadro 1 muestra que la RAS en los sitios evaluados varió entre 0.16 y 0.65,
con un promedio de 0.51, lo que indica que, en general, los niveles de sodio no
representarían un riesgo significativo para el cultivo de naranja. Sin embargo,
el sitio 5 presentó un valor elevado de 2.03, notablemente superior al
promedio, esto puede deberse a una posible acumulación de sodio intercambiable.
Este hallazgo es relevante, ya que altos niveles de RAS pueden causar daños
severos en cítricos, como reducción en el crecimiento, quemaduras foliares y
disminución en la calidad del fruto, además de que la naranja es poco tolerante
a la salinidad (Núñez-Vázquez et al.,
2017). La anomalía observada está asociada con posibles factores como el tipo
de agua de riego, drenaje deficiente o sobrefertilización
con productos ricos en sodio, lo cual subraya la importancia de realizar un
manejo localizado del suelo y monitoreo periódico para prevenir afectaciones en
la productividad.
En
la mayoría de los sitios evaluados, los porcentajes de MO se clasificaron entre
medio y alto, lo que sugiere una buena disponibilidad de nutrientes y
condiciones favorables para el desarrollo del cultivo de naranja (Hallman et
al., 2024). No obstante, en el cuadro 1 se puede observar que el sitio 12
presentó un valor bajo (1.20 %), lo que podría limitar los procesos de
mineralización, por tanto, la disponibilidad de nutrientes esenciales. La MO es
clave para mantener la fertilidad del suelo, ya que favorece la actividad
microbiana, aumenta la capacidad de intercambio catiónico y la estructura del
suelo (Castro-Landin et al., 2023). Además,
favorece la absorción y almacenamiento de agua, lo que es especialmente
beneficioso en regiones áridas y semiáridas (Lehmann y Kleber,
2015). De igual forma, influye directamente en la disponibilidad de nitrógeno
(N) y otros elementos cruciales, especialmente en cultivos de alto valor
económico como la naranja (Aguirre et
al., 2022). La baja concentración de MO observada en el sitio 12 podría
estar relacionada con un manejo inadecuado de los residuos orgánicos o con una
alta tasa de mineralización sin reposición. Por ello, se recomienda implementar
prácticas como la aplicación de compost, ya que estudios como el de García y
Ortega (2023) demostraron que, en el cultivo de papa, el uso de compost
incrementó la MO en un 30.5 %, mejorando significativamente la calidad del
suelo.
Los sitios evaluados
presentaron un contenido de CaCO3 entre 15.18 % y 45.96 % (Cuadro
1), con una media de 22.52 %. Destacan el sitio 6, 9 y 15 con 32.34 %, 45.96 % y
32.46 %, lo cual indica que los suelos presentan un alto contenido de CaCO3
lo que puede alterar la estructura del suelo, reducir su porosidad y capacidad
de retención de humedad (Ovalle et al., 2023). Aunque los carbonatos pueden
contribuir al secuestro de carbono inorgánico (Bughio
et al., 2015), esto no siempre compensa las afectaciones en la
productividad agrícola. Estos resultados son similares a los reportados por
Cavazos-Solís et al. (2023), donde
reportan altos contenidos de CaCO3 en unidades productivas del
noreste de México. En este sentido, Álvarez-Arteaga et al. (2020), destacan que prácticas como el encalado y el uso de
enmiendas orgánicas pueden estabilizar el pH en suelos con alta presencia de
carbonatos, favoreciendo así una mejor disponibilidad de nutrientes para los
cultivos.
Autores
como Bohn et al. (2001) destacan que,
en suelos alcalinos, como los reportados en este estudio, los cationes más
abundantes suelen ser Ca2+, Mg2+, K+ y Na+. Sin embargo, Santoyo et al. (2021), advierten que un incremento del Na+
como catión dominante en diversas regiones agrícolas, provoca dispersión de
arcillas y deterioro estructural del suelo. Este fenómeno es evidente en el
sitio 5 (Cuadro 2), donde el Na+ alcanza
3.36 Cmol kg-1, un valor que indica un
potencial riesgo de salinización. Respecto al nitrógeno, los contenidos
variaron entre 0.07 % y 0.41 %, con el sitio 9 mostrando la mayor
concentración, lo que podría estar relacionado con prácticas de fertilización o
mayor contenido de MO; no obstante, su disponibilidad depende de la
mineralización y la actividad microbiana (Castro-Landin
et al., 2023).
En
cuanto al Ca2+, en el cuadro 2 se puede observar que su mayor
concentración se presentó en el sitio 15 (195.39 mg kg-1). El Mg2+
mostró gran variabilidad entre sitios (6.08 a 91.17 mg kg-1),
al igual que lo reportado por Lince et
al. (2015), en la evaluación de cationes en función de las propiedades del
suelo en una zona cafetera y similar a lo reportado por Jadhav et al.
(2025), en suelos calcáreos. En cuanto al K+, la mayoría de los
sitios se ubicaron en el rango óptimo para naranjos (0.3 - 0.7 Cmol kg-1) (Echeverría-Pérez et al., 2023), aunque el sitio 5
presentó deficiencia (0.28 Cmol kg-1), y
los sitios 6, 9, 14 y 15, concentraciones superiores a 1.0 Cmol
kg-1, lo cual puede generar desequilibrios nutricionales al
interferir con la absorción de Ca2+ y Mg2+.
Cuadro 2. Valores obtenidos de los
nutrientes esenciales de suelo agrícola en los 15 sitios de huertas de naranja
en Güémez, Tamaulipas.
|
Sitio |
N |
P |
K+ |
Na+ |
Ca2+ |
Mg2+ |
|
|
% |
mg kg-1 |
Cmol kg-1 |
Cmol kg-1 |
mg kg-1 |
mg kg-1 |
|
1 |
0.17 |
2.40 |
0.44 |
0.92 |
60.12 |
91.17 |
|
2 |
0.12 |
8.56 |
0.72 |
0.85 |
65.13 |
33.43 |
|
3 |
0.13 |
7.11 |
0.63 |
0.85 |
95.19 |
15.20 |
|
4 |
0.12 |
9.51 |
0.33 |
1.90 |
60.12 |
36.47 |
|
5 |
0.11 |
7.70 |
0.28 |
3.36 |
65.13 |
27.35 |
|
6 |
0.28 |
34.64 |
1.38 |
1.13 |
110.22 |
36.47 |
|
7 |
0.11 |
29.89 |
0.64 |
1.13 |
95.19 |
15.20 |
|
8 |
0.13 |
0.91 |
0.33 |
0.35 |
90.18 |
12.16 |
|
9 |
0.41 |
5.75 |
1.28 |
0.85 |
95.19 |
24.31 |
|
10 |
0.17 |
2.22 |
0.79 |
0.35 |
60.12 |
6.08 |
|
11 |
0.15 |
1.90 |
0.30 |
0.31 |
110.22 |
18.23 |
|
12 |
0.07 |
2.67 |
0.45 |
0.63 |
100.20 |
27.35 |
|
13 |
0.12 |
3.85 |
0.73 |
0.92 |
105.21 |
18.23 |
|
14 |
0.19 |
13.92 |
0.97 |
0.56 |
115.23 |
9.12 |
|
15 |
0.14 |
41.43 |
1.04 |
0.85 |
195.39 |
45.22 |
N = nitrógeno; K+ = potasio; Na+ = sodio; Ca2+ = calcio; Mg2+
= magnesio; P = fósforo.
Por otra parte, se detectó un
exceso de fósforo (P) en los sitios 6, 7 y 15 (34.64, 29.89 y 41.43 mg kg-1),
excediendo el rango agrícola óptimo (10 - 20 mg kg-1)
(Echeverría-Pérez et al., 2023). Esta
condición de acuerdo con Stevenson y Cole (1999), puede inhibir la absorción de
micronutrientes como el zinc (Zn) y el hierro (Fe) consistente con los bajos
niveles de Zn registrados en la mayoría de los sitios (Cuadro 3).
En cuanto a micronutrientes se puede observar que en el cuadro 3, las
concentraciones de Fe oscilaron entre 0.28 y 1.38 mg kg-1, valores
que pueden ser limitantes en suelos alcalinos, afectando la fotosíntesis y el
rendimiento del cultivo (Díaz et al., 2018). El Zn, por su parte, se encontró
generalmente en niveles bajos (<0.5 mg kg-1), excepto en el sitio
15 (1.03 mg kg-1), lo que indica deficiencia en la mayoría de las
huertas (Almendros et al., 2008). Aunado
a ello, el uso excesivo de fertilizantes para aumentar la limitada
biodisponibilidad de nutrientes a llevado a un
escenario de exceso de concentraciones en suelos agrícolas como lo reportado
por Campos-Soriano, et al. (2020), afectando el desarrollo y
productividad del cultivo.
Cuadro 3. Valores obtenidos de los
micronutrientes de suelo agrícola en los 15 sitios de huertas de naranja en
Güémez, Tamaulipas.
|
Sitio |
Fe |
Zn |
|
|
mg kg-1 |
mg kg-1 |
|
1 |
0.44 |
0.29 |
|
2 |
0.72 |
0.48 |
|
3 |
0.63 |
0.55 |
|
4 |
0.33 |
0.40 |
|
5 |
0.28 |
0.22 |
|
6 |
1.38 |
0.69 |
|
7 |
0.64 |
0.22 |
|
8 |
0.33 |
0.21 |
|
9 |
1.28 |
0.25 |
|
10 |
0.79 |
0.38 |
|
11 |
0.30 |
0.22 |
|
12 |
0.45 |
0.30 |
|
13 |
0.73 |
0.40 |
|
14 |
0.97 |
0.31 |
|
15 |
1.04 |
1.03 |
Fe =
fierro; Zn = zinc.
Los resultados presentados en
la figura 2 indican que la textura predominante en los suelos analizados de las
huertas de naranja en Tamaulipas es franca arcillosa arenosa, seguida de
texturas francas y arcillosas. Esta diversidad textural influye en propiedades
clave como la retención de agua, la aireación y la disponibilidad de
nutrientes. Según Weil y Brady (2016), los suelos con textura franca arcillosa
retienen bien la humedad y los nutrientes, aunque pueden presentar problemas de
compactación si no se manejan adecuadamente. Los suelos más arcillosos,
observados en los sitios 9, 10 y 15, ofrecen alta retención de agua, pero
también aumentan el riesgo de asfixia radicular en caso de drenaje deficiente
(Hagage et al., 2024). Por otro lado,
los suelos francos, presentes en los sitios 2, 4 y 8, presentan características
favorables para el cultivo debido a su equilibrio entre retención y drenaje (Czigány et al.,
2023). Sin embargo, en suelos con
alta proporción de arena, como el sitio 11 (68.8 %), la baja capacidad de
intercambio catiónico puede limitar la disponibilidad de nutrientes esenciales.

Figura 2. Porcentaje de arena, arcilla y limo en los sitios en los 15 sitios de
huertas de naranja en Güémez, Tamaulipas.
Edad del cultivo
La
edad del cultivo evaluado en este estudio varió entre los 3 y más de 60 años,
mostrando una alta heterogeneidad en el establecimiento de las huertas en el
municipio. Este rango contrasta con lo reportado por Vargas-Tovar et al. (2024), quienes analizaron
huertas del mismo municipio con una edad promedio cercana a los 15 años.
Así
mismo, el análisis de correlación entre los parámetros fisicoquímicos del suelo
y la edad del cultivo evidenció relaciones significativas (Figura 3). Se
observó una correlación positiva entre el pH y el Mg2+, lo que
sugiere que suelos más alcalinos tienden a tener mayor disponibilidad de este
nutriente (Barrow y Hartemink, 2023). Así mismo, la
MO mostró una fuerte asociación con el N y los CaCO3, lo cual puede
atribuirse tanto a procesos de descomposición como a la fracción coloidal del
suelo (Castellanos et al., 2020;
Echeverría-Pérez et al., 2023). En
relación con lo anterior, Suri et al. (2024), mencionan que el uso continuo
de fertilizantes sintéticos en sistemas de cultivo antiguos ha resultado en un
aumento en la disponibilidad de micronutrientes (Zn, Fe, Mn y Cu). Finalmente,
se identificó una tendencia decreciente de MO y nutrientes como N y CaCO3,
conforme aumentó la edad del cultivo. Esta disminución sugiere un posible
agotamiento de dichos elementos debido a prácticas agrícolas prolongadas sin
una reposición adecuada. En este sentido, Álvarez-Ramos et al. (2022) señalan que las labores agrícolas más comunes en
estas huertas de la zona citrícola de Tamaulipas incluyen la aplicación de
insecticidas, fertilización y el uso de sistemas de riego por rodado, prácticas
que podrían no compensar adecuadamente las pérdidas de nutrientes a lo largo
del tiempo.

Figura 3.
Correlación de Pearson (p < 0.05) de los parámetros fisicoquímicos del suelo
en Güémez, Tamaulipas. pH = potencial de hidrógeno; CE = conductividad
eléctrica; RAS = relación de adsorción de sodio; MO = materia orgánica; Ca2+
= calcio; Mg2+ = magnesio; K+ = potasio; Na+ = sodio; N = nitrógeno; CaCO3 =
carbonatos de calcio; Edad = edad del cultivo.
CONCLUSIONES
El análisis
de los suelos de las huertas de naranja valencia en Guémez,
Tamaulipas evidenció signos de deterioro, como altos niveles de Na+, desequilibrio de cationes y deficiencias de
micronutrientes esenciales. Las texturas predominantes, principalmente franca
arcillosa arenosa, influyen en la capacidad de retención de agua y nutrientes,
factores clave para mantener la productividad agrícola. Además, una disminución
significativa de materia orgánica, nitrógeno y carbonatos conforme aumentaba la
edad del cultivo. Estos hallazgos destacan la necesidad de adoptar prácticas de
manejo que mejoren la estructura del suelo, corrijan los desequilibrios
nutricionales y promuevan su conservación a largo plazo, asegurando así la
sostenibilidad de la citricultura en la región.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen a la SECIHTI por el
financiamiento del proyecto (1310281) y a los productores por su valiosa
cooperación.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto
de intereses.
ORCID DE LOS AUTORES
https://orcid.org/0009-0004-1985-4054
https://orcid.org/0000-0002-1028-2449
https://orcid.org/0000-0001-9054-2572
https://orcid.org/0000-0002-6241-3359
https://orcid.org/0000-0003-1547-9942
https://orcid.org/0000-0002-7285-4457
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